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Cosas que odiabas de tus padres y ahora haces

  • En Mujer de hoy
  • 14/05/2015
Cosas que odiabas de tus padres y ahora haces

¿Quién no ha prometido durante su adolescencia que no repetiría los comportamientos de sus padres sobre sus hijos? Seguramente todo el mundo lo haya hecho en alguna ocasión, sobre todo cuando te daban las típicas charlas sobre sexo y drogas, cuando te aconsejaban sobre tus amigos o te ponían una hora para volver a casa. Son cosas que todo el mundo odia, pero que al final, cuando eres padre, acabas haciendo. Estas son algunas de los actos más comunes entre padres que todo el mundo odia.

1. Poner hora de volver a casa

¿Quién no se ha sentido frustrado en algún momento de su vida cuando tus padres han decidido que a cierta hora tenías que estar de vuelta en casa? Esa hora siempre era cuando empezaba lo bueno y siempre nos juramos que nunca haríamos eso con nuestros hijos. Pero, si ellos lo hacen, ¿por qué no lo ibas a hacer tú? Poner una hora es sinónimo de autoridad. Además, Tú juras y perjuras que serás más tolerante y liberal con tus hijos, pero a la hora de la verdad...de tal palo, tal astilla.

2. Decir "mientras vivas bajo mi techo..." o "con mi dinero no vas a hacer eso"

Crecemos bajo unas, a veces estrictas, órdenes que no deben dejar de respetarse bajo ningún concepto. Plantear cuestiones como la posibilidad de hacerte un piercing o un tatuaje son algunos de los temas más escabrosos y que en muchas familias acaban con un: "¡¡mientras vivas bajo mi techo...!!" o "¡¡con mi dinero no va a poder ser!!". Entonces pensamos en cuando vivamos fuera de casa, lejos...muy lejos de nuestros padres y podamos hacer lo que nos venga en gana y decimos: "Pues yo a mis hijos les dejare hacer..." o "Es que no pienso ser como mis padres".

3. Que sean cariñosos en público

¿Quién no ha sentido vergüenza cuando quedas con tus amigos y tu madre está al acecho para plantarte un beso en público? Todo adolescente lo odia, incluso los más pequeños, quienes pueden ser acusados por sus compañeros de sufrir 'mamitis'. Esa es la típica situación en la que tu madre o padre te besa, te dice "ay mi niñ@" y tú dices "tierra trágame", mientras escuchas a lo lejos el ruido de las risitas de tus amigos.

 

4. Desconfiar de tus amigos

Cuando vas creciendo y adentrándote en la adolescencia empiezas a escuchar los típicos comentarios de: "Esa amiga tuya no me gusta", "Me han dicho que ese amigo tuyo tiene malas compañías" o "No te juntes con ese que saca malas notas". Los padres intentan proteger en la niñez y adolescencia a sus hijos para no dejar que vayan con malas compañías o por mal camino, pero a ti te da rabia que te digan qué hacer o con quién relacionarte. Esos comentarios te hacen sentir incómodo. Pueden pasar dos cosas: Que se equivoquen y se traguen sus palabras o que tengan razón y acabes dándosela tú...lo más probable y seguro es que ocurra lo segundo. Saben de lo que hablan por que lo ven, lo sienten y lo han vivido, y tú harás lo mismo con tus hijos por la misma razón.

5. Dar charlas sobre sexo, alcohol y drogas

Los expertos recomiendan que los padres hablen con naturalidad con sus hijos sobre las drogas, el sexo y el alcohol, pero cuando llegan estas charlas, se produce una situación de lo más incómoda. Cuando se sientan a tu lado y te dice: "Hij@, es importante que sepas que..." a lo que tu respondes atropelladamente y a voz en grito: "Mamá/Papá, ya lo sé", dándotelas de experto en el tema con 12 años. El miedo de muchos padres a que sus hijos se pongan en riesgo durante la adolescencia hace que se produzca un control excesivo sobre el comportamiento de estos.

6. Ver una película en familia y que no lleguen despiertos al primer anuncio

Se dice de los jóvenes que no pasan demasiado tiempo con sus padres, pero en muchos casos, cuando se organiza un plan de domingo de ver una película en familia, los  mayores no llegan despiertos ni al primer anuncio. Seguro que la edad y las cargas familiares provocan que caigan rendidos en cuanto caen en el sofá, entonces es cuando los miras de reojo y te dices a ti mismo. "No decían de pasar tiempo juntos...".

7. Que se pongan pesados con el futuro y lo que te conviene

A cierta edad toca pensar en los proyectos de futuro como el trabajo o estudios superiores. Tus padres te dan otra charla (un día distinto a la de las drogas) y te intentan hacer ver que los años de instituto son cruciales para el futuro. En ese momento tú estás pensando en el/la chico/a del que estás enamorad@ o en la hora de quedar con tus amigos, pero tus padres inciden en que es importante que estudies para tener una casa, un coche, un trabajo en general y, lo más importante, que no tengan que mantenerte hasta los 40.

8. No fiarse de dejarte el coche

Al cumplir los 18 todo padre hace referencia a lo necesario que es sacar tu licencia, porque es importantísimo por si te sale un trabajo de repartidor de pizzas, por ejemplo. Una vez logrado, palmadita en la espalda y a correr. Entonces reclamas las llaves del coche familiar, ya que debes practicar para adquirir experiencia al volante. Cuando eso ocurre, a tu padre se le desfigura la cara y hace oídos sordos, entonces incides y, pese a su desconfianza, te acaba dejando el coche. Pero esto no acaba aquí. Al volver a casa, espera en la puerta impaciente para ver si el coche que tanto dinero le ha costado ha sufrido algún destrozo y, si encuentra cualquier mínimo roce, no dudes que la culpa es tuya y solo tuya.

 

9. Tener siempre la última palabra

El primer mandamiento de todo padre es, sin duda, tener la última palabra. Porque si no la tienen su autoridad como progenitores no queda demostrada. Al finalizar una discusión siempre son ellos los que ponen el punto y final, quizás a veces el punto y seguido, ya que aún siguen teniendo ganas de pelea. Ellos quedarán por encima y tú te limitarás a agachar la cabeza, callarte e irte a tu cuarto enfadado y sin salirte con la tuya. El ley de vida pero...ya te tocará.

10. Cuando los padres hacen de oráculo

Los padres tienen siempre la capacidad de predecir qué va a pasar en determinadas circunstancias. Un "te vas a caer" viene seguido siempre de un "te lo dije" y lo mismo para miles de momentos más. Saber qué pasara con tu relación amorosa, con tus amigos o con pequeños detalles del día a día, lo saben todo. Y eso se gana con la experiencia, así que cuando tengas hijos tú también podrás decirlo. Mientras tanto, te toca seguir escuchando a tus mayores.

 

 

 

 


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